lunes, 1 de julio de 2013

El código abierto es una obligación


Cuánto os reíais de mi cuando os hablaba del software libre. Cuántas veces nos habréis llamado locos o paranoicos a los que predicábamos la necesidad de que todo el software fuese de código abierto. Pero, sobre todo, cómo me río yo ahora.

Empiezo con un símil que, espero, todo el mundo entienda. Si una empresa te regalase una cámara permanentemente conectada a internet y tú no pudieses saber de forma alguna si esta empresa accede a la cámara y graba constantemente imágenes, te lo pensarías antes de ponerla en tu casa. Sin embargo, cuando se trata de un programa parece que nos cuesta más entenderlo.

El problema del software de código cerrado es que no sabes lo que hace. Es total y absolutamente imposible. Entonces, debemos confiar, por ejemplo, en Microsoft cuando dice que entre las líneas de código de Windows no hay una que se dedica a recopilar toda tu información y enviársela a Gates por correo. Se ha descubierto que se leen todas las conversaciones de Skype. También sabemos que, además de tu contraseña, en Windows existe otra (sospechosamente llamada _NSAKEY) que permite que se instalen componentes de sistema remotamente. Y podríamos seguir.
El problema es que, aunque es ya obvio que Microsoft espía a sus usuarios, nunca sabremos exactamente lo que hace. Podría estar grabando imágenes de tu webcam sin tú saberlo. Podría obtener todas las contraseñas que teclees en el ordenador. En definitiva, podría hacer lo que quisiera.

Por esto es importante que el código de todo lo que instales en el ordenador sea abierto. Porque aunque tú no vayas a mirar línea a línea el código de un programa, puedes tener seguro que algún friki del mundo lo hará. Y si ve algo sospechoso, todo el mundo se enterará.

Dicho esto, voy al "no tengo nada que esconder, que me espíen". Argumento pobre donde los haya, justificaría igualmente que la policía registrase diariamente tu domicilio. ¿Desde cuándo se justifica que se espíe a una persona contra la que no existe ni el más mínimo indicio de que haya cometido el mínimo acto delictivo? Es precisamente porque no tengo nada que esconder por lo que no me deben espiar.

Pero lo más divertido de esta historia son los políticos europeos que critican, desde su iPhone, el plan de espionaje de Estados Unidos. ¿Cuántos renunciarán a su iPad, iMac o a su ordenador con Windows 8? ¿Cuántos están dispuestos a dar asilo político a Edward Snowden?

Y tú, ¿estás dispuesto a renunciar a tu precioso Lumia o a tu Macbook para conseguir privacidad en la red?